12 calles famosas del Cusco con mucha historia

Descubre las maravillosas calles históricas de Cusco a través de sus emblemáticas. Sumérgete en un viaje donde cada calle cuenta una historia única y cautivadora. Desde antiguos caminos incas hasta calles adoquinadas de la época colonial, podrás explorar las 12 calles más famosas de Cusco, cada una con su propia historia. Mientras desentrañamos los secretos de estas calles aprenderás mas de la urbanidad y cotidianidad del Cusco.

1. Calle Siete Angelitos

Esta es una calle famosa por su rica historia y su encanto colonial. En aquel entonces, la calle contigua conocida como siete Diablitos, era famosa por ser un lugar donde las parejas de enamorados se escapaban para satisfacer sus deseos carnales, lo que llevó a que se le otorgara el nombre en referencia a los siete pecados capitales. Como respuesta a esta situación, Blas de Bobadilla propietario de una casa en la calle siete Angelitos, mandó a pintar el techo de su casa con imágenes de siete angelitos y otras iconografías religiosas, buscando provocar la reflexión en aquellos que se dirigían a la calle siete Diablitos.

Con el paso del tiempo, esta intervención artística se convirtió en parte de la historia y la identidad de la calle. Además; el exalcalde de Cusco Daniel Estrada Pérez, agregó un tallado en piedra de un angelito sosteniendo el número siete entre las calles siete Diablitos y siete Angelitos, lo que consolidó la narrativa y atrajo a turistas interesados en conocer la historia.

Así, la calle siete Angelitos se ha transformado en un lugar donde se entrelazan la historia colonial, las tradiciones locales y la reflexión moral, atrayendo a visitantes que buscan explorar su significado y contexto histórico.

2. Calle del Marqués

Su nombre completo es «Calle Marqués de Valleumbroso» y como muchas otras calles de la ciudad, fue trazada sobre antiguos caminos incas y construida con el característico estilo colonial español.

El el rey de España creó el título nobiliario del Marquesado de San Lorenzo de Valleumbroso en 1687 a favor de Diego de Esquival y Jaraba, Dicha familia se estableció en el Cuzco en 1540, destacándose en cargos importantes y acumulando riqueza. La Casa fue su residencia desde 1560 y reflejaba su poderío con una arquitectura que combina elementos incaicos y españoles. En el siglo XVIII, la casa fue una de las más extensas de la ciudad, generando ingresos gracias a negocios en sus alrededores. En la era republicana, la casa tuvo diversos usos, desde sede del SINAMOS hasta la Escuela de Bellas Artes del Cusco y su restauración en 1976 fue criticada.

La Calle Marqués es conocida por su arquitectura colonial bien conservada con casas de adobe, balcones de madera tallada y calles empedradas. A a lo largo de ella se pueden encontrar tiendas de artesanías, restaurantes, cafés y hoteles boutique que atraen tanto a turistas como a locales.

3. Calle Amargura

También conocida como cuesta de la amargura, evoca una historia de sufrimiento y penurias que se remonta a la época colonial.

El nombre «Cuesta de la Amargura» refleja el sufrimiento y la angustia que experimentaban aquellos indígenas que eran obligados a subir y descender por esta calle llevando grandes piedras con las que después construirían el centro histórico, muchos de ellos morían o sufrían graves accidentes producto de las precipitadas caídas de las piedras por esta cuesta. A lo largo de los siglos, la calle ha conservado su nombre y su historia, recordando los tiempos difíciles que vivieron los habitantes del Cusco durante la colonia española.

Hoy en día, la Cuesta de la Amargura es una calle pintoresca que ofrece una de las vistas mas impresionantes de la ciudad y los paisajes circundantes. Aunque su nombre evoca un pasado oscuro, también es un recordatorio de la resistencia y la resiliencia del pueblo cusqueño a lo largo de la historia.

4. Calle Resbalosa

Durante el periodo incaico, esta calle empinada y adoquinada formaba parte de la red vial que reflejaba la ingeniería urbanística de la civilización inca. Su nombre en quechua «Sikitakana» que se traduce como «te golpeas el trasero» por la pronunciada pendiente y el suelo resbaladizo de la calle, haciendo alusión a las dificultades que enfrentaban aquellos que la transitaban.

Actualmente, la calle resbalosa es un lugar tranquilo con hoteles y restaurantes que a lo largo de su recorrido es frecuentada por aquellos que buscan disfrutar de las vistas panorámicas desde el mirador de San Cristóbal o desplazarse a pie hacia Sacsayhuamán.

5. Calle Hospital

La historia de la calle Hospital en Cusco está ligada al antiguo Hospital de Naturales del Cusco, que se encontraba ubicado durante el siglo XVII. Este hospital fue una institución fundamental para la atención médica de la población indígena en la época colonial.

El 27 de marzo de 1556 se colocó la primera piedra del hospital por orden del Cabildo del Cusco con el propósito de brindar asistencia médica a los habitantes nativos de la región y durante varias décadas sirvió como un importante centro de atención médica en Cusco. Sin embargo, en 1650 un terremoto causó graves daños al hospital, dejándolo prácticamente destruido. A pesar de estos daños, el hospital continuó operando aunque con dificultades, hasta que en 1688 se inició la construcción de la Iglesia de San Pedro en el mismo lugar donde se encontraba el antiguo hospital.

Después de las guerras de independencia hispanoamericanas, el Hospital de Naturales dejó de funcionar sin embargo, el nombre de la calle se mantuvo en memoria de este importante establecimiento colonial que desempeñó un papel vital en la atención médica de la población indígena de Cusco.

6. Calle de la Coca

Inicialmente conocida como Calle de los Castillo por los residentes españoles con ese apellido, la calle ganó fama como Calle de los Condenados debido a la leyenda de los «Dos Juramentos Fatales», que narra un amor prohibido en el templo de San Francisco. Esta leyenda dio lugar a la colocación de dos cruces de piedra en la Calle de la Coca y en la Calle del Marqués, que más tarde fueron trasladadas a la puerta del templo de San Francisco.

En 1744, la calle fue renombrada Calle Esquivel en honor a un español que vivió allí. Sin embargo, dos años después en 1746, adquirió el nombre de Calle de la Coca debido a una mujer llamada Margarita Ginés apodada «La flor de Coca», quien según se dice compró una casa en esa calle después de casarse y enviudar nuevamente, lo que llevó a la calle su nueva denominación.

Finalmente, la primera casa de la calle en el lado izquierdo al caminar desde la plaza Regocijo, fue el lugar de nacimiento del ilustre escritor mestizo Inca Garcilaso de la Vega. En honor a su legado literario y su conexión con la ciudad de Cusco, la calle fue rebautizada como Calle Garcilaso.

7. Calle Loreto

También conocida como «Intik’ijllu» en quechua que significa «Callejón o calle del sol», la calle formaba parte de la vía que dividía el Amarucancha del palacio del Acllawasi y se caracteriza por tener un muro inca que perteneció al palacio del emperador Huayna Cápac. Además, en la época colonial se construyó la Capilla de Nuestra Señora de Loreto en esta calle.

La Calle Loreto es considerada una de las calles más antiguas del Cusco, con una vista privilegiada de la Compañía de Jesús desde la cuesta de Amargura. Actualmente, es un destino popular entre los turistas que visitan la ciudad.

8. Calle Hatun Rumiyoc

Durante el apogeo del Imperio Inca, Hatun Rumiyoc era un camino sagrado que conectaba importantes lugares ceremoniales y administrativos de la ciudad. En esta calle se encontraba el Palacio de Inca Roca, cuyos imponentes muros de piedra aún impresionan hoy en día.

Con la llegada de los españoles y la colonización, las estructuras incas fueron integradas en las nuevas construcciones coloniales, fusionando dos estilos arquitectónicos y dejando un legado tangible en la ciudad.

El atractivo principal de la Calle Hatun Rumiyoc es la famosa Piedra de los 12 Ángulos, una muestra impresionante de la maestría inca en el tallado de piedra. Esta piedra es un símbolo emblemático de la habilidad y el ingenio de los antiguos habitantes del Cusco.

Hoy en día, hay un esfuerzo continuo por preservar el patrimonio de esta calle, equilibrando su protección con la accesibilidad pública.

9. Cuesta del Almirante

La Cuesta del Almirante es una calle histórica que alberga la Casa del Almirante, un notable ejemplo de arquitectura colonial construida por el almirante español Francisco Alderete Maldonado en el siglo XVII. Esta casona presenta un muro incaico original y una portada renacentista, siendo considerada una de las mejores de la ciudad. A lo largo de los siglos la casa ha tenido diversos usos, desde ser sede del Arzobispado hasta Casa de Gobierno del Mariscal Santa Cruz.

Actualmente alberga el Museo Inka, que contiene una importante colección arqueológica que exhibe piezas de la cultura inca y preincaica, como cerámicas, tejidos, herramientas agrícolas y más. La Cuesta del Almirante es un punto turístico destacado en Cusco, atrayendo a visitantes interesados en explorar su relevancia histórica, arquitectónica y cultural.

10. Calle Siete Diablitos

Según la tradición local la Calle Siete Diablitos debe su nombre a una leyenda que narra la presencia de siete diablos que merodeaban por la zona durante la época colonial. Se dice que estos diablos causaban travesuras y trastornos entre los residentes y visitantes de la calle, y su presencia se convirtió en parte de la cultura y el folclore locales.

Su encanto radica en sus estrechas calles empedradas, sus casas coloniales bien conservadas y su ambiente lleno misterio. Además, está bordeada por tiendas de artesanías, restaurantes y cafés, y es un lugar popular tanto entre turistas como entre lugareños.

la Calle Siete Diablitos del Cusco es mucho más que un nombre intrigante, es un recordatorio de la poderosa influencia del folclore y la tradición en la vida cotidiana de sus habitantes.

11. Calle Choquechaca

Durante la época inca esta calle formaba parte del Qhapaq Ñan una red vial andina que conectaba los vastos territorios del imperio. Su nombre en quechua, «Chuqi Chaka», que significa «puente de oro» o «puente de cobre» esta vía fue un punto vital de conexión entre diferentes áreas del imperio.

En la época colonial, la calle adquirió el nombre de «Calle de la Almudena» y albergaba a familias españolas adineradas, así como algunas instituciones religiosas. Las casas coloniales y republicanas que aún se conservan a lo largo de la calle, como la Casa de Choquechaka N° 366-384.

Hoy en día, Choquechaka es mucho más que una simple calle. Se ha convertido en un importante eje turístico y comercial en el centro histórico de Cusco atrayendo a visitantes de todo el mundo.

12. Calle Tambo de Montero

Su nombre proviene de un antiguo tambo, o posada, que perteneció a un español llamado Pedro Montero de Espinosa en 1643.

Según la tradición, en el tambo de Montero se llevaban a cabo reuniones clandestinas de judíos y ceremonias religiosas secretas. Estas actividades ocultas generaron acusaciones de profanación contra Montero y su círculo. Se decía que incluso se flagelaba una imagen de Cristo en estas ceremonias, lo que provocó una fuerte reacción de las autoridades civiles y eclesiásticas de la época.

Finalmente, el tambo fue allanado por orden del Gobernante del Corregimiento del Cuzco, enviado por el Virrey de Mancera. Montero y sus presuntos cómplices fueron apresados, sus bienes confiscados y remitidos a Lima para ser juzgados por el tribunal del Santo Oficio. La historia de la calle Tambo de Montero, por lo tanto, está marcada por los oscuros secretos que aún intrigaron a los habitantes de Cusco hasta el día de hoy.

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