Calles famosas del Centro Histórico de Arequipa

Arequipa es una de las ciudades más bellas del Perú. Su Centro Histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, te sorprenderá por sus conventos, iglesias y casonas monumentales erigidas con bloques de sillar. El uso de esta piedra de origen volcánico hace que sus construcciones coloniales y republicanas se diferencien a las de otras urbes del país. Esa singularidad es parte de su encanto.

 Fundada el 15 de agosto de 1540 por Garcí Manuel de Carbajal, su nombre provendría de la expresión quechua ari qepay, “sí, quédense” en español. Esa fue la respuesta del inca Mayta Capac, cuando sus huestes le preguntaron si podían detener su marcha en este valle soleado. Pero, no es la única versión. Hay quienes creen que su origen deviene de los vocablos aimara ari (cumbre) y queppa (detrás)

Cuando visites Arequipa sentirás que ambas versiones tienen sentido. Y es que al recorrer sus plazas y calles querrás quedarte uno o varios días más. También te darás cuenta de que la llamada “Ciudad Blanca” está detrás o delante (depende de la perspectiva) de tres volcanes: Chachani, Picchu Picchu y Misti, siendo este último el ícono, el emblema y el orgullo de quienes nacieron en esta tierra a 2335 m s. n. m

Famosa por su exquisita y variada gastronomía, descubre sus sabores tradicionales en las picanterías, donde se sirve lo mejor de la culinaria mistiana. El rocoto relleno, el pastel de papa, el cuy chactado, la ocopa arequipeña, la zarza de patas y el adobo de cerdo, son algunas de las delicias que te esperan en sus mesas.

Si estás de visita en Arequipa y deseas vivir esta experiencia culinaria, los recorridos gastronómicos, tanto privados como gratuitos, serán una excelente oportunidad para conocer la tradición culinaria local a través de sus sabores más emblemáticos.

Después de un contundente desayuno o almuerzo, es una buena idea explorar las calles del Centro Histórico. Si bien todas tienen algo interesante que mostrar, hay varias de ellas que son realmente especiales. Si quieres saber cuáles son, únete a este recorrido por el corazón urbano de Arequipa, la “Ciudad Blanca” y la tierra volcánica en la que hay que detenerse y quedarse, como lo decretara siglos atrás uno de los “Hijos del Sol”.    

Patrimonio de la Humanidad 

El Centro Histórico, construido en piedra volcánica sillar, representa una integración de técnicas y características constructivas europeas y autóctonas, expresada en la admirable obra de maestros coloniales y albañiles criollos e indígenas. Esta combinación de influencias se ilustra en las robustas murallas, arcos y bóvedas, patios y espacios abiertos de la ciudad, así como en la intrincada decoración barroca de sus fachadas

Solo algunas de las razones y argumentos por los que la Unesco declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad al centro fundacional e histórico de Arequipa, donde, según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo del Perú, existen 273 casonas consideras como monumentos y 433 edificaciones de interés patrimonial, la mayoría de las cuales están hechas de sillar y fueron construidas en el siglo XVIII.  

En la zona monumental resaltan espacios únicos como la plaza de Armas, rodeada de arcos de sillar y por la imponente Basílica Catedral; el monasterio de Santa Catalina, una deslumbrante ciudadela de la fe; la Compañía de Jesús, una muestra espléndida de la arquitectura religiosa colonial; y el barrio de San Lázaro, el de mayor antigüedad y, acaso, el más pintoresco por sus callecitas estrechas que se asemejan a un laberinto

Todos estos lugares están conectados por vías atractivas en las que cada uno de tus pasos te acercarán a los orígenes y a la esencia de la “Ciudad Blanca”, una ciudad con identidad, carácter y tradición. Eso es lo que sentirás al recorrer las calles Mercaderes, el pasaje de la Catedral, Santa Catalina, San Francisco, Sucre, Álvarez Thomas y los callejones del barrio de San Lázaro. 

Prepárate para caminar por las calles históricas y volcánicas de Arequipa, la ciudad protegida por tres inmensos volcanes. 

Calle Mercaderes 

Sus cuatro cuadras peatonales atesoran más de tres siglos de historia. En tiempos coloniales en esta calle se congregaban los mercaderes y comerciantes a ofrecer diversos productos. Esa característica se mantiene hasta hoy. Varias de sus casonas son ahora galerías, restaurantes, cafeterías y tiendas diversas. 

Pero no te equivoques. Mercaderes, que comienza en la plaza de Armas, no solo es una vía para vender y comprar. Cuando la recorras verás construcciones de gran interés, como el local de la galería Gamesa (Mercaderes 212) que resalta por su bello patio interior; y el teatro Municipal (Mercaderes 239) con su impactante fachada de sillar blanco

No son las únicas. La galería El Patio del Ekeko (Mercaderes 141) y el hotel Los Tambos Colonial, mantienen su encanto arquitectónico, a pesar de ser remodeladas con fines comerciales. Al llegar a la cuarta cuadra busca el 411. Esa es la numeración de una casona de estilo neoclásico del siglo XIX, declarada Patrimonio Cultural de la Nación. 

Pasaje de la Catedral 

Muy cerca de la calle Mercaderes (esquina con la plaza de Armas) y al lado de la Basílica Catedral, descubrirás un pasaje lleno de encanto y matices pintorescos. En sus 300 metros de largo concentra un buen número de tiendas de artesanías, restaurantes y bares, entre otros locales que le dan un aire distendido y bohemio que armoniza con la gastronomía de la Ciudad Blanca de Arequipa.  

El pasaje conecta las calles Santa Catalina y San Francisco, cuando lo visites tómate un tiempo para admirar las paredes de sillar blanco de la parte lateral de la Catedral. El ingreso a esta vía es libre y sus locales comerciales atienden generalmente desde las 9:00 hasta las 22:00 horas.  

Calle Santa Catalina 

Su mayor atractivo es el monasterio de Santa Catalina de Siena. Desde el pasaje de la Catedral caminarás 300 m, aproximadamente, para llegar a esta ciudadela de la fe que, desde el siglo XVI, alberga a mujeres que decidieron alejarse de la vida mundana para consagrar su vida a Dios.  

En el camino al monasterio, creado por iniciativa de la viuda española María de Guzmán en 1579, encontrarás cafeterías y restaurantes en los que podrás pasar un buen momento. También verás casonas con balcones de madera. El trayecto es agradable y tranquilo porque las primeras cuadras son peatonales. 

Aprovecha tu visita para “perderte” en los 20 000 m2 que ocupa el monasterio. Sus claustros (cuartos, cocinas y lavanderías), sus sosegados patios, su inspiradora pinacoteca y sus callecitas internas, te transportarán a otro tiempo y te permitirán conocer cómo era y es la vida de las monjas de clausura. 

Calle San Francisco 

Es una de las más animadas del Centro Histórico de Arequipa. En San Francisco encontrarás restaurantes, bares, pubs, museos, una iglesia colonial, un fundo convertido en galería artesanal y una casona que, en opinión de muchos especialistas, tiene la fachada mejor ornamentada de la ciudad. 

Desde Santa Catalina solo andarás algunos pasos para llegar a San Francisco (150 m, aproximadamente). Ya en el lugar enrumba hasta la plaza, la iglesia y el convento del mismo nombre, obra maestra del Barroco Mestizo que data del siglo XVI. También al fundo colonial El Fierro, lugar ideal para comprar lo mejor de la artesanía local.   

En la cuadra uno detente frente a la casona Tristán del Pozo. Construida en 1738, su fachada de sillar es un ejemplo claro de la vistosidad ornamental del Barroco Mestizo. Medallones con monogramas sagrados, una representación de la cantuta (la flor nacional) y la presencia de gárgolas son algunos de los detalles que te impresionarán. 

En 2009 sus ambientes se convirtieron en las salas de la galería de arte Pedro Brescia Cafferata del BBVA. El ingreso es libre. Si buscas más recorridos culturales, visita el museo de Arte Religioso y el Histórico Municipal. 

Calle Sucre 

Un refugio de la arquitectura colonial y republicana en una arteria urbana que fuera conocida como el callejón de los Tirados. Convertida en ruta peatonal conserva fachadas intactas de sillar, portadas talladas y balcones que revelan la importancia social de las familias que antiguamente ocuparon esta zona del Centro Histórico.  

Sucre es accesible desde la plaza de Armas por las calles Puente Bolognesi o San Agustín. Aprovecha el recorrido para fotografiar los portales Flores, San Agustín y Municipalidad. Estos bordean el corazón fundacional de la “Ciudad Blanca”. 

Calle Álvarez Thomas 

Es muy sencillo ubicarla. Si estás en la plaza de Armas dirígete hacia la iglesia de la Compañía de Jesús (entre los portales de la Municipalidad y Flores). La pared lateral de esta joya del Barroco Mestizo —su construcción se inició en 1590—, colinda con la calle Álvarez Thomas, llamada en otros tiempos Ejercicios y San Bernardo

El nombre es un homenaje a José Ignacio Álvarez Thomas, un político y militar nacido en Arequipa en 1787 que se desempeñó como director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata (1815). Se le recuerda por apoyar decididamente al general José de San Martín, en sus pretensiones de independizar Argentina, Chile y Perú. 

Son lugares destacados la biblioteca pública Municipal (Álvarez Thomas 312) de estilo Art Nouveau, atesora en su interior un ejemplar de El Republicano, el primer periódico de Arequipa (1825); y la casa museo Villalobos (Álvarez Thomas 206) con su magnífico frontis de sillar. Un auténtico deleite para tus ojos.  

Barrio de San Lázaro 

Los conquistadores españoles se asentaron en esta zona de la ciudad en 1540. Por esa razón San Lázaro es considerado el primer barrio de Arequipa. Desde la plaza de Armas es accesible por las calles Santa Catalina y San Francisco (800 m y 1 km, respectivamente) por lo que es una excelente idea caminar hacia sus callejones y pasajes históricos. 

El barrio es altamente “instragrameable” por sus callecitas estrechas flanqueadas por casas de sillar, con ventanas protegidas con rejas de hierro y maceteros en sus paredes. Todos los senderitos con semblante de pasado conducen a la tranquila plaza de San Lázaro, donde se encuentra la iglesia del mismo nombre. 

Los callejones y pasajes que debes recorrer en el barrio son: Violín (uno de los más estrechos y visitados), los Cristales (donde comercializaban cristalería y loza), Desaguadero (aquí existía una acequia), Ripacha (una de las joyas turísticas de San Lázaro), Calienes y Combate Naval (te sorprenderá por su arquitectura). 

Aún quedan muchas calles por recorrer en San Lázaro y mucho por hacer en Arequipa. Atrévete a caminar por la «Ciudad Blanca» para descubrir, paso a paso, su valioso patrimonio arquitectónico y cultural. Hazlo con calma y déjate acompañar por el Misti, el volcán tutelar de un destino que representa un verdadero orgullo para toda la humanidad.