Cusco: el barrio y el mirador de San Cristóbal

Foto: Flickr Dircetur Cusco

En el Centro Histórico del Cusco no necesitarás un dron para capturar imágenes panorámicas de la ciudad fundada por Manco Capac y Mama Ocllo. Desde la plaza de Armas solo tendrás que caminar entre 15 a 20 minutos para llegar al mirador del barrio San Cristóbal, donde tus ojos observarán la grandeza urbana y natural del llamado “ombligo del mundo”.

San Cristóbal es uno de los barrios históricos de la “Ciudad Imperial”. Sus orígenes se remontan a los inicios del Estado incaico, cuando era una zona de almacenamiento de productos agrícolas que, según la información recabada por los cronistas coloniales, era conocida como Qolqampata, nombre que al traducirse al español significa: zona elevada (pata) con depósitos o graneros (qolqa).

Y esa zona elevada a más de 3500 m s. n. m. es perfecta para admirar al Cusco cuando nace el día o el Sol se oculta a la hora del crepúsculo. Las visiones también son impactantes bajo el manto oscuro de la noche. No hay pierde. Visítalo una o más veces para que tus ojos se conviertan en las cámaras de un dron que no necesita volar para develar la geografía urbana de la “Capital Histórica del Perú”.

Un barrio con historia

Fue el corregidor, encomendero y cronista español Juan Polo de Ondegardo y Zárate (Valladolid 1500-La Plata 1575), quien fundaría en 1559 la parroquia de San Cristóbal al noreste de la plaza de Armas del Cusco y al sur del parque arqueológico de Saqsaywaman. Pero la historia de esta pintoresca y tradicional zona urbana se remonta a los orígenes de la civilización incaica.

Los “Hijos del Sol” llamaron Qolqampata o Qolcampata a esta zona de andenes (terrazas cultivables) y qolqas (depósitos o almacenes) en la que habría estado el palacio de Manco Capac, el fundador de la ciudad y el primer inca. Cuenta la leyenda que junto a su esposa Mama Ocllo, emergió de las aguas del lago Titicaca (Puno) para crear una civilización por mandato de su padre el Sol.

Cuando el poderío cusqueño se acentuaba en los Andes bajo el gobierno de Pachacutec (el “Transformador del Mundo”), Qolqampata se convertiría en el primer barrio fuera del núcleo fundacional de la ciudad. Ya en la época colonial, los españoles dividirían el territorio cusqueño, entregando este lugar entre los ríos Tullumayo y Saphi a uno de los descendientes de la nobleza incaica.

La iglesia de San Cristóbal

Paullu Inca, hijo de Huayna Capac y hermano de Huascar y Atahualpa —ambos se enfrentaron en una guerra civil por el dominio del imperio— fue amistoso con los conquistadores occidentales. Por su apoyo y colaboración, los ibéricos le entregaron terrenos en Qolqampata. En 1543, el “Hijo del Sol” decidiría bautizarse, tomando el nombre de Cristóbal Paullu Tupac Inca.  

Convertido al cristianismo, impulsaría la construcción de una capilla. Esta recibiría el nombre de san Cristóbal por la estrecha amistad del cusqueño —que fuera enterrado en el templo— con Cristóbal Vaca de Castro, enviado al Nuevo Mundo por el emperador Carlos V, con la misión de mediar en el conflicto entre las huestes de los conquistadores Francisco Pizarro y Diego de Almagro.

San Cristóbal fue erigida sobre las bases de una huaca (templo) prehispánica. En forma de cruz latina y con una torre campanario con ocho ventanas, es la iglesia a mayor altitud de la ciudad. Por esa razón, su plaza o atrio es en uno de los miradores más visitados del Cusco, tanto por su cercanía como por sus hermosas vistas del Centro Histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.  

Las rutas al mirador

Desde la plaza de Armas (3400 m s. n. m.) existen varias vías de acceso hacia la iglesia y el mirador San Cristóbal, atractivos que comparten un mismo espacio urbano (3500 m s. n. m.). Antes de partir, ten en cuenta que no necesitas ser un atleta para llegar a tu destino. La distancia es relativamente corta (de 500 a 800 m, dependiendo del camino que elijas) y el ascenso es de solo 100 metros.

Tú decides por donde ir hacia el encuentro de las calles empedradas de San Cristóbal y de las visiones panorámicas del Cusco. Es recomendable que tomes la cuesta del Almirante (ten como referencia la Catedral) y continúes por las calles Ataúd y Arco Iris hasta la calle Don Bosco. En este punto gira a la izquierda para llegar a la parroquia y el mirador. Distancia 550 m. Tiempo: 15 a 20 min.

Hay otros accesos por las calles Resbalosa y Ccoricalle. En todos los casos llegarás a Don Bosco. Esa es la clave. Recuerda siempre que tu destino está al noreste de la plaza de Armas. Si te gusta caminar en grupo, únete a nuestro free walking tours que te permitirá conocer el barrio de artesanos de San Blas y el mirador de San Cristóbal, el más impresionante del principal destino del Perú.

Qué verás desde San Cristóbal

Observar al Cusco desde el mirador de San Cristóbal no tiene precio. El ingreso es gratuito todo el día. Así que escápate cada vez que puedas para que seas testigo de como cambia la antigua capital del imperio incaico cuando el Sol brilla con intensidad o las brumas que anuncian la lluvia aparecen en el horizonte. También en el momento que se encienden las luces urbanas que rasgan la oscuridad nocturna.

Un auténtico espectáculo en el que verás con ojos de pájaro o de dron la plaza de Armas, llamada Huacaypata (“Lugar de Llanto”) en tiempos prehispánicos; las iglesias coloniales erigidas sobre las piedras de los templos incásicos; las casonas levantadas en los palacios de los gobernantes cusqueños y los tradicionales barrios de San Sebastián y San Jerónimo, entre otros detalles urbanos.

Las visiones panorámicas están enmarcadas por las cumbres andinas. Desde San Cristóbal es posible avistar al Ausangate, el nevado de 6384 m de altura que es considerado un Apu. En la cosmovisión de los antiguos cusqueños, los apus son montañas sagradas y protectoras. En su honor se realizan ceremonias y rituales con hojas de coca, chicha y otras ofrendas. 

Los atractivos del barrio

Aprovecha tu excursión al barrio y mirador de San Cristóbal para visitar el acueducto colonial de Sapantiana que, antes de la llegada de los españoles, fue un espacio espiritual y de veneración. Otro lugar pintoresco e instagrameable es la calle 7 Borreguitos, una pequeña y primorosa vía empedrada que tradicionalmente era recorrida por pastores. Ellos guiaban grupos reducidos de ovejas.

En el barrio se encuentra el palacio de Qolqampata o Qolcampata, construido por órdenes de Manco Capac, el fundador de la civilización incaica. En la actualidad es parte de la infraestructura de un hotel. Sus propietarios han restaurado sus muros de piedra. Así que dale un vistazo a este recinto histórico que se encuentra al frente del templo colonial de San Cristóbal.

Quién fue san Cristóbal

En el siglo III d. C. un hombre fuerte llamado Réprobo estaba obstinado en servir al rey más poderoso. En su búsqueda llegó a la conclusión de que el diablo lo era; entonces, decidió seguirlo y acompañarlo. Un día cuando iban por un camino en el que existía una cruz, Satanás se detuvo y cambió de ruta. Sorprendido, Réprobo se dio cuenta de que existía alguien más poderoso.

¿Quién sería?, se preguntaba hasta que un viejo ermitaño le habló de Cristo y le dio un consejo: múdate a las orillas del río porque muchos viajeros mueren al cruzarlo. Tú misión será ayudarlos a pasar. En cierta ocasión un niño solicitó su servicio. Aceptó y lo cargó sobre sus hombros. Al llegar a la otra ribera, aquel infante se reveló como Jesús, el hijo de Dios.

La historia de Réprobo es la de san Cristóbal de Licia, el protector de los viajeros. Así que siéntete seguro en su mirador y en su barrio. Ten en cuenta que el 2 de agosto se celebra con tanta fe al patrón, que la fiesta fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2018. No solo eso, su imagen es una de las que participa en el fabuloso Corpus Christi cusqueño.

Tips viajeros

*Protégete: si vas de día al mirador San Cristóbal, usa un sombrero o gorra. Aplícate también protector solar.

*Paso seguro: la prisa no es buena compañera. Camina con calma hacia el mirador para que aprecies la monumentalidad urbana del Cusco.

*No olvides: lleva siempre tu DNI o pasaporte por si necesitas identificarte.

*Dinero: si bien el ingreso es gratuito, lleva monedas y billetes de baja denominación para gastos pequeños.

*Visión: si tienes binoculares utilízalos en el mirador. Te vas a sorprender.

*Precavido: lleva agua y unos snacks por si tu visita se alarga más de lo previsto.