
Foto: Luis Gamero (PromPerú)
Excepcional, es un de las palabras que define con precisión la centenaria arquitectura colonial de Lima, cuyo Centro Histórico fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco el 12 de diciembre de 1991. Pero ese no es el único vocablo que describe la artística monumentalidad de las iglesias, conventos, palacios, casonas y balcones de la capital peruana.
La declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad se sustentó en la excepcionalidad, la integridad y la autenticidad del Centro Histórico que, para los expertos de la Unesco, es “una expresión única de un proceso cultural regional, que preserva sus valores arquitectónicos y conserva en gran medida las características originales del diseño de sus cimientos urbanos”.
Ciudad con raíces ancestrales. Ciudad de iglesias, casonas y balcones. Ciudad colonial y republicana en la que hay mucho por ver y conocer. Explora el centro y deja que tus andares te conduzcan al pasado de esta urbe fundada el 18 de enero de 1535, para convertirse en la capital del virreinato más poderoso de Sudamérica. Ese fue el propósito del conquistador español Francisco Pizarro.

En tus vacaciones en Perú no ignores a la “Ciudad de los Reyes”, como fue llamada por su fundador. Visita el “Damero de Pizarro” (otra forma de mencionar al Centro Histórico), y recorre las calles aurorales de “la Perla del Pacífico”, una frase acuñada por viajeros del siglo XIX, entonces, admirarás el patrimonio monumental y artístico de “la Tres Veces Coronada Villa”, título que le fuera otorgado en 1537 por el rey Carlos I de España.
Esa Lima que tiene alma y tradición, parafraseando la letra de un vals peruano, es la que te mostraremos en nuestros tours y free tours. Acompáñanos a la ciudad antigua. Queremos caminar contigo por sus calles y detenernos frente a sus impactantes construcciones para contarte la historia de una urbe que surgió para trascender en el continente y en todo el mundo.
Qué ver en el Centro Histórico:
Los balcones de Lima

Cuando recorras el Centro Histórico un detalle arquitectónico te hará levantar la mirada más de una vez. No serás el único. Desde siempre los viajeros que caminan por la “Ciudad de los Reyes” alzan sus ojos y hasta detienen sus pasos para contemplar “las calles en el aire”, como fueron llamados los balcones limeños por los cronistas Antonio de la Calancha y Juan Meléndez.
“Son tantos y son tan grandes que parecen calles en el aire”, expresaron maravillados al ver los magníficos balcones de cajón de madera tallada y de distintos estilos. Estos resaltan en las fachadas de las casonas y palacios siendo el “lazo de unión entre la mansión privada y la calle”, como destacara en tiempos republicanos el poeta nacional José Gálvez Barrenechea.
Su origen en “la Tres Veces Coronada Villa” se remonta a los años fundacionales. En el siglo XVI estos eran abiertos y sencillos; pero, a partir de 1620, comenzarían a aparecer los balcones cerrados y en forma de caja. Una de sus características principales son las celosías, un tablero calado decorativo que permitía observar el ir y venir de los transeúntes sin que ellos se percataran de que eran vistos.
Por esa razón, “las calles en el aire” fueron la atalaya perfecta de las discretas tapadas limeñas. Desde sus balcones, ellas se “enteraban” del acontecer cotidiano. Cuenta la historia virreinal que las mujeres ocultaban sus rostros tras un manto de seda, dejando un solo ojo al descubierto. No lo hacían por obligación o mandato religioso. Todo lo contrario. Su anonimato era un símbolo de autonomía y libertad.
Esa autonomía y libertad las llevaba a curiosear desde esas joyas arquitectónicas que te harán levantar tus ojos. Y es que las calles del Centro Histórico atesoran balcones coloniales de estilo barroco, republicanos de líneas neoclásicas o rococós y neocoloniales. Estos últimos fueron construidos en el siglo XX, pero, siguiendo los cánones antiguos.

Foto: Revista Digital de Arquitectura
En tu visita a la ciudad antigua préstala especial atención a estos balcones:
° Palacio de Torre Tagle (jirón Ucayali N° 363): hecho de cedro y caoba es el balcón más representativo de la capital.
° Casa de Osambela u Oquendo (jirón Conde de Superunda N° 298): guirnaldas y otras tallas de madera destacan en sus cinco balcones cerrados de estilo rococó. Datan del siglo XIX.
° Palacio Arzobispal de Lima (frente a la plaza de Armas): son del periodo neoclásico, pero, reflejan fielmente el estilo barroco de los balcones capitalinos.
° Casona Calvetti (jirón de La Unión): sus casi 70 metros lo convierten en el balcón cerrado más largo del Perú. Es de estilo neoclásico.
° Casa del Oidor (frente a la plaza de Armas): su oscuro balcón corrido de madera contrasta con las tonalidades amarillas que resaltan en su entorno urbano.
Casonas y palacios de Lima

Foto: Agencia Peruana de Noticias Andina
Los balcones son “calles en el aire”, pero, no están en el aire. Se lucen en las fachadas de las casonas y palacios del Centro Histórico. Un vasto legado arquitectónico colonial y republicano que irás descubriendo en tus salidas independientes por el casco antiguo o, mejor aún, en nuestros tours privados y free tours clásicos, liderados por un guía local que conoce ampliamente su ciudad.
En tu travesía urbana te explicarán que las casonas coloniales —varias de ellas erigidas en los primeros tiempos de la presencia española— son, esencialmente, de estilo morisco y barroco; mientras que las construcciones republicanas que datan entre 1820 y 1940, muestran elementos neoclásicos y afrancesados. Esta diversidad revela las tendencias y los cambios sociales, políticos, económicos y artísticos producidos en la ciudad.
Las viejas casonas y palacios se organizaban alrededor de uno o varios patios, siguiendo la tradición española. Otros detalles que se repiten son las portadas de granito finamente talladas, destacando los escudos nobiliarios de las familias. También son tradicionales los zaguanes, el pasillo que conecta la puerta principal con el primer patio. Su propósito era alejar los ambientes familiares del bullicio y el trajín de las calles.
El fin del virreinato generó cambios en muchos aspectos, incluyendo la arquitectura. Lima empezaría a modificar su rostro virreinal. Las nuevas construcciones mostraban fachadas simétricas con aires clásicos (aparecen las columnas, las cornisas y los capitales, entre otros detalles), además, se haría evidente la influencia de francesa, italiana e inglesa. La plaza San Martín es un ejemplo notorio de este periodo.

Foto: Agencia Peruana de Noticias Andina
° Casa Aliaga (jirón de la Unión N° 224): data de 1535 y se construyó sobre una huaca prehispánica. Hasta hoy es habitada por los descendientes del conquistador Jerónimo de Aliaga.
En el «Damero de Pizarro” tienes que visitar los siguientes palacios y casonas:
° Palacio de Torre Tagle (jirón Ucayali N° 363): es la sede del ministerio de Relaciones Exteriores. De estilo barroco y mudéjar fue construida en 1735. Su balcón tallado es impresionante.
° Palacio de Gobierno (plaza de Armas): de estilo republicano se encuentra en el lugar donde Francisco Pizarro construyó su vivienda. La actual sede del poder Ejecutivo se edificó en el siglo XX y es muy conocida por su cambio de guardia.
° Casa Fernandini (jirón Ica N° 400): construida en 1914, su fachada combina elementos art nouveau, modernistas y clásicos. Tuvo el primer ascensor de la ciudad.
° Casa de las Trece Monedas (jirón Áncash N° 536): esta joya colonial del siglo XVII es la sede del museo Afroperuano del Congreso de la República.
° Casa de Osambela u Oquendo (jirón Conde de Superunda N° 298): por sus dimensiones es una de las más grandes del Centro Histórico. Fue construida entre 1803 y 1805.
° Casa del Oidor (plaza de Armas): su historia se remonta al siglo XVI y su nombre evoca a los jueces coloniales de la Real Audiencia, conocidos como los oidores.

Foto: Inventario de Recursos Turísticos Mincetur
Monumentos de fe

Foto: Agencia Peruana de Noticias Andina
El Centro Histórico de Lima no sería el mismo sin sus conventos e iglesias. Sus portadas y sus campanarios son símbolos no solo de la fe que trajeron los conquistadores españoles, sino una muestra excelsa de la arquitectura religiosa colonial. El legado es tan impresionante que los expertos lo consideran como la mayor expresión del barroco hispanoamericano y del sincretismo artístico en el virreinato del Perú.
Imponentes y hermosas por dentro y por fuera, no es necesario tener fe para sentirse conmovido y emocionado ante el formidable rosario de templos en los que predominan las fachadas retablo y la profusa ornamentación barroca, además de los artesonados (techos de madera tallada). Estos son propios de la arquitectura mudéjar, un estilo surgido en la península Ibérica que fusiona las tradiciones artísticas cristianas con las islámicas.
Así que prepárate para invocar a Dios más de una vez en las siguientes iglesias, templos y conventos:

° Iglesia y convento de San Francisco (esquina de los jirones Áncash y Lampa): su construcción se inició en 1546, siendo la máxima expresión de la arquitectura religiosa virreinal. Declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, resalta por su arquitectura barroca, representada por su fachada ocre y sus retablos interiores. También su cúpula morisca tallada en cedro y nogal. Son especialmente atractivas sus catacumbas y su biblioteca.
° Basílica y Catedral de Lima (plaza de Armas): su construcción se inició el día de la fundación española de Lima (18 de enero de 1535), pero, recién sería consagrada en 1625. Al ser reconstruida y remodelada en varias ocasiones, muestra características barrocas y neoclásicas, entre otros estilos arquitectónicos. Por ejemplo, su fachada es de líneas renacentistas con adornos platerescos, mientras que sus dos torres neoclásicas son rematadas con chapiteles de pizarra (un elemento puntiagudo).
° Basílica y Convento de Santo Domingo (jirón Camaná 170): es el más antiguo de Lima y presenta detalles rococós, mudéjares y barrocos, además de elementos del manierismo. Las paredes de su claustro principal tienen azulejos sevillanos del siglo XVII que representan la vida de santo Domingo de Guzmán. Durante tu visita, préstale atención a su torre-mirador de 46 metros de altura. Un detalle adicional: aquí se encuentran las reliquias de santa Rosa de Lima, san Martín de Porres y san Juan Macías.
° Otros templos de gran valor arquitectónico son San Pedro en el jirón Azángaro —una construcción jesuita del siglo XVII —; el santuario de las Nazarenas en el cruce de las avenidas Tacna y Emancipación —donde se venera al Señor de los Milagros, el patrón de Lima—; y, finalmente, La Merced en el jirón de la Unión —con su impresionante fachada barroca churriguiresca—.

Foto: Agencia Peruana de Noticias Andina
Consejos y tips para visitar el Centro Histórico

Foto: ¿Y tú qué planes?
°Temprano. Visita el Centro Histórico de Lima en las mañanas. Entre las 9 y las 10 son horas perfectas para iniciar tu recorrido. No hay demasiada gente en las calles, lo que te permitirá apreciar con tranquilidad los lugares turísticos y hacer mejores fotografías de las iglesias y casonas.
° Prevención. Si bien el casco antiguo es seguro, se cauteloso y cuidadoso con tus pertenencias. Solo lleva lo indispensable.
° En grupo. Si tienes la oportunidad visita el casco antiguo con tus compañeros de viaje. Si estás solo y quieres saber más de la ciudad, reserva uno o varios de nuestros tours.
° Dinero. Lleva moneda nacional para los gastos que pudieras hacer durante tu recorrido. Evita los billetes de 200 y 100 soles, en ocasiones son difíciles de cambiar.
° Acceso. Es posible ingresar a varias de las construcciones emblemáticas del Centro Histórico. En algunas tendrás que pagar para entrar. Otras son libres en determinados horarios.
